Precios a la baja de los combustibles frena la demanda por autos eléctricos
- Mario Andrés Muñoz

- 30 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Un análisis de la Secretaría Nacional de Energía ubica al precio de los combustibles como uno de los motivos de comprar un auto eléctrico, pero en la actualidad no existe ese incentivo. Se están estrechando los costos por kilómetro recorrido. Otros motivos son ahorro en mantenimiento, incentivos vigentes, conducción más silenciosa y menor impacto ambiental.

Si la gasolina baja de precio, la ventaja del auto eléctrico se reduce. Panamá estaría enfrentando "una paradoja energética" que explican las decisiones de movilidad. Mientras el precio de la gasolina muestra una tendencia a la baja en los últimos ajustes oficiales, este martes 30 de diciembre se anunciaron nuevas alzas en la tarifa eléctrica, un movimiento que vuelve a poner bajo la lupa la ecuación de costos de los vehículos eléctricos frente a los de combustión interna.
Durante los últimos años, el principal argumento a favor del auto eléctrico en Panamá ha sido su menor costo por kilómetro recorrido. Incluso con tarifas eléctricas relativamente altas para la región, cargar un vehículo eléctrico sigue siendo más barato que llenar un tanque de gasolina. Sin embargo, esa ventaja no es absoluta: depende de dos variables clave —el precio del kilovatio hora y el del combustible— que hoy se están moviendo en direcciones opuestas.
De acuerdo con cálculos técnicos basados en consumos promedio, un vehículo eléctrico que utiliza alrededor de 15 kWh por cada 100 kilómetros tiene un costo operativo cercano a los 2.7 centavos por kilómetro, con una tarifa eléctrica residencial aproximada de 18 centavos por kWh. En contraste, un automóvil a gasolina con un consumo medio de 8 litros por cada 100 kilómetros ronda los 6.6 centavos por kilómetro, aun con los precios actuales del combustible. La diferencia sigue siendo amplia, pero se está estrechando.
Quedó atrás el tiempo de la gasolina de cuatro dólares por galón y el petróleo arriba de los 100 dólares por barril. Y esa situación no pone presión a los compradores de automóviles nuevos para comprarse un auto eléctrico.
El anuncio de incrementos en la electricidad reduce ese margen de ahorro. Y si bien la gasolina también es volátil, cuando su precio baja el impacto psicológico en el consumidor es inmediato: llenar el tanque “se siente” más barato, mientras que la factura eléctrica suele percibirse como un costo fijo inevitable. En ese contexto, la ventaja del auto eléctrico pierde fuerza como argumento de venta, aunque no desaparece.
Donde el análisis se vuelve más complejo es en el precio de compra. En Panamá, el costo inicial de un vehículo eléctrico continúa siendo mayor que el de un modelo equivalente a gasolina, incluso con exoneraciones fiscales vigentes como las establecidas en la Ley 295 de 2022.
Para muchos hogares, el ahorro mensual en energía no compensa, al menos en el corto plazo, una diferencia inicial que puede superar varios miles de dólares. Con gasolina más barata y electricidad al alza, el período de recuperación de la inversión se alarga.
Esto no significa que el mercado de autos eléctricos esté en retroceso. Por el contrario, las ventas continúan creciendo, impulsadas por factores que van más allá del precio por kilómetro: menor mantenimiento, beneficios fiscales, acceso a estaciones de carga, y una creciente conciencia ambiental. El resultado es que este año el parque de vehículos eléctricos en Panamá experimentó un crecimiento significativo en 2025: entre enero y noviembre se registraron 836 automóviles eléctricos, informó la Secretaría Nacional de Energía. El total de vehículos eléctricos circulando en el país llegó a 2,224 unidades hasta noviembre de 2025, frente a 1,388 al cierre de 2024.
No obstante, la situación del mercado energético actual obliga a replantear el discurso: el auto eléctrico ya no puede venderse solo como “más barato de operar”, sino como una decisión de largo plazo.
Para los expertos en movilidad y energía, el desafío ahora es claro. Si Panamá busca acelerar la adopción de vehículos eléctricos en un escenario de tarifas eléctricas al alza, será necesario reforzar incentivos directos, crear esquemas tarifarios especiales para la recarga y ampliar la infraestructura pública.
De lo contrario, cada baja en la gasolina y cada ajuste en la electricidad seguirán erosionando, poco a poco, la ventaja operativa que hasta ahora ha sido el principal motor del cambio.



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