Canadá busca posicionarse como líder de autos eléctricos
- Mario Andrés Muñoz
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Como eje central del plan, el gobierno presentó una nueva estrategia automotriz que prioriza la producción de vehículos fabricados en Canadá y aprovecha las capacidades del país en inteligencia artificial y tecnología avanzada. El objetivo es posicionar a Canadá como líder mundial en la producción de vehículos eléctricos (VE).

Para acelerar la inversión en el sector manufacturero, el gobierno destinará 3.000 millones de dólares del Fondo de Respuesta Estratégica y hasta 100 millones de dólares adicionales de la Iniciativa Regional de Respuesta Arancelaria. Estos recursos estarán orientados a ayudar a la industria a adaptarse, crecer y diversificar mercados.
Asimismo, se aprovecharán incentivos fiscales como la Superdeducción de Productividad y la reducción de impuestos corporativos para fabricantes de tecnologías de cero emisiones, con el fin de estimular la inversión en tecnologías limpias.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, presentó este miércoles una nueva estrategia nacional para transformar la industria automovilística, en un contexto de cambios acelerados en el comercio global y alta dependencia del mercado estadounidense.
Actualmente, más del 90 % de los vehículos fabricados en Canadá y cerca del 60 % de las autopartes producidas en el país se exportan a Estados Unidos, una realidad que el nuevo gobierno busca diversificar para reducir riesgos y fortalecer la resiliencia económica.
La estrategia forma parte de un giro industrial más amplio, con el objetivo de transitar de una economía dependiente de un solo socio comercial hacia un modelo más independiente, sostenible y respaldado por una red diversa de aliados internacionales. En paralelo, el gobierno lanzó una estrategia nacional de electricidad para garantizar energía limpia, asequible y confiable.
Metas climáticas y cambios regulatorios
En materia ambiental, el gobierno anunció estándares más estrictos de emisiones de gases de efecto invernadero. Estas normas fijan como meta que el 75 % de las ventas de vehículos sean eléctricos en 2035 y el 90 % en 2040.
Con este nuevo enfoque, el Ejecutivo derogará la Norma de Disponibilidad de Vehículos Eléctricos, permitiendo a los fabricantes utilizar distintas tecnologías para cumplir los objetivos ambientales, sin dejar de impulsar gradualmente la adopción de VE.
Incentivos al consumo y red de carga
Para fortalecer la demanda interna, se lanzará un Programa de Asequibilidad de Vehículos Eléctricos con una duración de cinco años. El plan contará con un presupuesto de 2.300 millones de dólares e incluirá incentivos de hasta 5.000 dólares para vehículos eléctricos de batería y de hidrógeno, y hasta 2.500 dólares para híbridos enchufables.
El incentivo aplicará a vehículos con un valor final de hasta 50.000 dólares fabricados en países con tratados de libre comercio con Canadá. En el caso de vehículos eléctricos y PHEV producidos en Canadá, este límite no se aplicará.
Además, el gobierno invertirá mil 500 millones de dólares para ampliar la red nacional de carga eléctrica, a través de la Iniciativa de Infraestructura de Carga y Reabastecimiento de Hidrógeno del Banco de Infraestructuras de Canadá.
Comercio, alianzas y protección laboral
En el ámbito comercial, Canadá reforzará su marco de remisión automotriz para favorecer a las empresas que producen e invierten en el país y mantendrá contraaranceles a las importaciones de automóviles desde Estados Unidos, con el fin de garantizar condiciones equitativas para los fabricantes nacionales.
El país también profundizó alianzas internacionales. Recientemente firmó un memorando de entendimiento con Corea del Sur para cooperación en movilidad futura y acordó una nueva alianza estratégica con China, líder mundial en vehículos eléctricos, que permitirá inversiones conjuntas y un volumen controlado de importaciones de VE chinos.
Para proteger a los trabajadores del sector, el gobierno implementará una nueva subvención de trabajo compartido para evitar despidos, creará una alianza nacional de fuerza laboral entre industria y centros de formación, y destinará 570 millones de dólares para apoyar la recualificación de hasta 66.000 trabajadores, incluidos los desplazados de la industria automotriz.
Una apuesta de largo plazo
Según el gobierno, estas medidas, sumadas a inversiones en minerales críticos esenciales para baterías, buscan asegurar el lugar de Canadá en las cadenas de suministro estratégicas del futuro.
“Las decisiones que tomemos ahora definirán la industria automovilística canadiense durante décadas”, señaló Carney, al subrayar que el objetivo es proteger el empleo, atraer inversión y preparar al país para competir en un nuevo entorno global.



