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Un reto pendiente: prohibir los envases abiertos de bebidas alcohólicas

La lucha contra la conducción bajo los efectos del alcohol ha sido una prioridad en Panamá. Las campañas de prevención, los retenes y las sanciones para quienes conducen en estado de embriaguez han castigado a aquellos que mezclan alcohol y volante. Sin embargo, no se discute en Panamá todavía, pero sí se ha reglamentado en otros países: la presencia de envases abiertos de bebidas alcohólicas dentro de un vehículo en circulación.

En Panamá se castiga al conductor que maneja bajo los efectos del alcohol y establece límites de concentración de alcohol en la sangre, además de multas, suspensión de licencias y otras medidas. No se castiga la posesión o presencia de una botella, lata o recipiente abierto con bebidas alcohólicas dentro del habitáculo del automóvil cuando el conductor no ha dado positivo en una prueba de alcoholemia. Esta diferencia puede parecer menor, pero desde el punto de vista de la prevención vial representa un vacío.


Conducir bajo los efectos del alcohol continúa siendo una de las principales causas de sanción durante fines de semana y operativos especiales, especialmente en fiestas patrias, carnavales y celebraciones de fin de año.


La legislación establece una tolerancia máxima de 0.25 mg de alcohol por litro de aire espirado para conductores particulares. De acuerdo con estadísticas históricas de la ATTT, entre el 10 % y el 15 % de las muertes por accidentes de tránsito están asociadas al consumo de alcohol, porcentaje que se mantiene estable en los últimos años y continúa siendo un factor de riesgo importante. Más de 300 personas fallecen cada año en accidentes de tránsito en Panamá.


En Estados Unidos existe el concepto conocido como "Open Container Law", un conjunto de leyes estatales que prohíbe que exista un recipiente abierto con bebidas alcohólicas dentro del área accesible para el conductor o los pasajeros de un vehículo que circula por la vía pública.


El objetivo no es castigar a quien conduce ebrio, sino evitar situaciones que faciliten el consumo de alcohol mientras el vehículo está en movimiento. Incluso la normativa federal incentivó a los estados a adoptar estas restricciones como parte de sus políticas nacionales de seguridad vial.


En muchos lugars si el sello está roto o que una lata ya haya sido abierta para que exista una infracción si permanece al alcance de los ocupantes. En muchos casos no importa si el conductor está sobrio; la simple existencia del recipiente abierto constituye una falta administrativa. Otros países tienen regulaciones similares, aunque con distintos alcances.


En Canadá varias provincias restringen el transporte de bebidas alcohólicas abiertas dentro del vehículo, exigiendo que sean guardadas en el maletero, donde no puedan ser alcanzadas fácilmente durante la conducción.


En Australia diversos estados aplican restricciones tanto al consumo como a la presencia de alcohol abierto dentro de los automóviles, para evitar que el conductor tenga acceso inmediato.


En varios países europeos el enfoque es tener normas que desalientan cualquier consumo dentro del vehículo mientras este circula. Resulta mucho más eficaz prevenir una conducta riesgosa que esperar a sancionar cuando ya es un hecho.


Panamá se ha avanzado en materia de seguridad vial. El Reglamento de Tránsito establece obligaciones para los conductores, regula el consumo de alcohol al volante y faculta a las autoridades para realizar pruebas de alcoholemia cuando existan indicios o durante operativos preventivos. Se sanciona a quienes superen los límites permitidos.


Sin embargo, no hay nada contra quienes porten un envase abierto con bebidas alcohólicas dentro del área de pasajeros de un automóvil. No importa el riesgo potencial.


En la práctica un vehículo puede ser detenido en un retén y, si el conductor da negativo, que los acompañantes estén bebiendo no es una infracción. Muchos opinan ¿por qué esperar a que el conductor haya consumido alcohol para intervenir? La simple disponibilidad inmediata aumenta la tentación de consumir durante la conducción.


Las normas de tránsito no solo sirven para imponer sanciones; cumplen una importante función pedagógica. Diversos estudios internacionales han señalado que las leyes sobre envases abiertos complementan las normas de alcoholemia al reducir las oportunidades de consumo dentro del vehículo y reforzar el mensaje de tolerancia cero frente al alcohol durante la conducción.


Panamá podría aprovechar una futura revisión del Reglamento de Tránsito para incorporar una regulación específica sobre este tema.

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