Sigue pendiente la regulación a la nueva movilidad personal
- Mario Andrés Muñoz

- hace 2 días
- 4 min de lectura
El crecimiento de patinetas, scooters y otros vehículos eléctricos exige actualizar las reglas, construir infraestructura segura y comenzar a registrar los accidentes relacionados con la micro movilidad.

Las patinetas eléctricas, scooters, monociclos y otros vehículos de movilidad personal han comenzado a formar parte del paisaje urbano de Panamá. Se utilizan para recreación, desplazamientos cortos y conexiones de “última milla”, especialmente en áreas como la Cinta Costera, San Francisco, Obarrio, Costa del Este y otros sectores de la capital.
Su crecimiento, sin embargo, se está produciendo más rápido que la capacidad del país para establecer espacios seguros, fiscalizar su circulación y recopilar información sobre los accidentes en los que están involucrados.
Estos medios de transporte ayudan. La micro movilidad contribuyen a reducir viajes cortos en automóvil, aliviar parcialmente el congestionamiento y ofrecer alternativas de traslado más económicas. El reto es incorporarla adecuadamente a una ciudad diseñada para los vehículos particulares.
Panamá cuenta con una regulación inicial. El artículo 25 del Decreto Ejecutivo 206 del 30 de abril de 2021 reconoce los vehículos de movilidad personal de hasta 50 kilogramos de peso y con una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora. Dentro de esta categoría aparecen los scooters, patinetes eléctricos, monociclos, hoverboards, segways y patines eléctricos.
La norma señala que estos vehículos pueden circular por senderos y lugares especialmente designados para ellos. También menciona las áreas de movilidad peatonal, pero establece que siempre debe respetarse la prioridad del peatón. Para esta categoría está prohibida la circulación por la calzada destinada al tránsito regular de automóviles.
La regulación obliga al uso del casco y no exige placa vehicular. Sin embargo, su aplicación presenta dificultades porque escasean en Panamá de redes continuas de ciclovías o espacios exclusivos para la micro movilidad.
En febrero de 2025, la directora de Educación Vial de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, Osiris Gratacós, declaró que el lugar apropiado para utilizar los scooters serían las ciclovías y ciclorutas. También sostuvo que las aceras deben mantenerse para uso exclusivo de los peatones.
Mientras el decreto contempla la circulación por áreas de movilidad peatonal con prioridad para el peatón, la orientación posterior de la ATTT recomienda mantener las aceras libres de estos vehículos. Para el usuario resulta difícil saber con certeza por dónde puede desplazarse, especialmente cuando no existen ciclovías disponibles.
La propia funcionaria reconoció que la normativa necesita actualizarse y que las municipalidades deberían habilitar lugares para los vehículos de micro movilidad. También indicó que no existe una sanción específica para sus conductores, aunque el casco y las prendas reflectivas son considerados obligatorios.
En marzo de 2026 se divulgó una colisión entre un motociclista y el conductor de un scooter eléctrico frente a la Basílica Menor Don Bosco. En abril de 2019, un niño de seis años murió atropellado mientras utilizaba una patineta frente a su residencia en Cabra de Pacora. Este último caso correspondió a una patineta recreativa y no necesariamente a un vehículo eléctrico, pero demuestra la vulnerabilidad de sus usuarios cuando ingresan a espacios compartidos con automóviles.
Una publicación de 2023 también advirtió sobre el bajo uso de implementos de protección. De acuerdo con la estimación de una empresa dedicada al sector, solamente entre el 30 % y el 35 % de los usuarios de scooters utilizaba casco. No se trata de una estadística oficial nacional, pero ofrece una señal sobre la necesidad de fortalecer la educación vial.
A este problema se suma la falta de datos. El Instituto Nacional de Estadística y Censo publica cada año información sobre accidentes, víctimas y distribución geográfica, pero los cuadros disponibles no presentan una categoría claramente separada para scooters, patinetas eléctricas y otros vehículos de movilidad personal.
Sin estadísticas específicas resulta imposible determinar cuántos accidentes ocurren, en qué lugares se concentran, cuáles son sus causas y qué grupos de edad presentan mayor riesgo. La creación de una categoría de micromovilidad en los formularios utilizados por la Policía Nacional, la ATTT, los servicios de emergencia y las compañías de seguros sería un primer paso para diseñar políticas basadas en evidencia.
Como parte de esta discusión, el 26 de agosto de 2026 la ATTT convocó una mesa de trabajo con representantes de organizaciones de patinadores. En el encuentro participaron la Policía Nacional, la Dirección Nacional de Operaciones de Tránsito, un juez de paz de San Francisco y funcionarios de Educación Vial y Asesoría Legal.
La institución informó que mantiene un registro de cinco grupos organizados. La reunión permitió conocer sus actividades, horarios, estructura y recorridos, además de comenzar a establecer protocolos para prevenir incidentes y evitar riesgos para terceros. Aunque el encuentro estuvo dirigido principalmente a agrupaciones de patinadores, constituye un antecedente útil para una discusión más amplia sobre la convivencia entre distintas formas de movilidad.
Panamá necesita avanzar hacia una política integral y no limitarse a medidas aisladas. El primer paso debe ser actualizar el Reglamento de Tránsito para definir claramente qué es un vehículo de movilidad personal, dónde puede circular, cuáles son sus límites de velocidad y qué elementos de seguridad debe utilizar.
También se necesita diferenciar entre una patineta recreativa, un scooter eléctrico liviano y otros equipos de mayor tamaño, velocidad o capacidad. No todos representan el mismo riesgo ni deben estar sujetos a idénticas condiciones.
El segundo paso es crear infraestructura. La recomendación de circular por ciclovías pierde efectividad cuando estas son escasas, están desconectadas o terminan abruptamente. Los municipios, el Ministerio de Obras Públicas y la ATTT deben identificar corredores con alta presencia de usuarios y habilitar rutas continuas, señalizadas y protegidas.
El tercer componente es la educación. Conductores, peatones y usuarios de scooters necesitan conocer sus responsabilidades. El casco, las luces, los reflectivos, la reducción de velocidad cerca de peatones y la prohibición de utilizar dispositivos móviles durante el desplazamiento deben formar parte de campañas permanentes.
La micro movilidad continuará creciendo conforme aumenten el congestionamiento, los costos de transporte y la búsqueda de alternativas más sostenibles. La decisión pendiente es si Panamá permitirá que ese crecimiento ocurra de manera improvisada o si construirá un sistema en el que patinetas, bicicletas, peatones y automóviles puedan convivir con reglas claras y espacios seguros.



Comentarios