Financiamiento de autos crece en Panamá con baja morosidad en bancos, pero más presión en financieras
- Mario Andrés Muñoz

- 11 sept 2025
- 2 Min. de lectura
El saldo de los préstamos bancarios para la compra de automóviles en Panamá alcanzó los $41,050,681,051, lo que equivale a 5,211,141 vehículos financiados. En promedio, cada préstamo representa $7,877, cifra que el año pasado era de $12,839, lo que refleja un aumento de 6.59% en el monto promedio financiado.

De acuerdo con Información de APC Experian, pese al incremento, este segmento mantiene la morosidad más baja del sistema financiero, con apenas 6.59% sobre saldo, lo que lo convierte en uno de los productos crediticios más estables para la banca. El crecimiento en el financiamiento automotriz evidencia tanto la demanda sostenida de vehículos como la capacidad de pago de los clientes, consolidándose como uno de los rubros más sólidos dentro del portafolio de créditos del país.
Los bancos concentran la mayor parte de los préstamos para autos, con un saldo total de $2,199,323,481, distribuidos en 162,255 préstamos. El saldo promedio se ubica en $13,555, con una variación positiva de 9.30% respecto a 2024. La morosidad en este segmento es de apenas 2.34%, lo que ratifica la fortaleza del crédito bancario para vehículos.
Las cooperativas registraron un saldo de $43,864,819 en préstamos para autos, correspondientes a 2,739 operaciones. El saldo promedio por financiamiento fue de $16,015, con un crecimiento de 8.74% entre agosto de 2024 y agosto de 2025. La morosidad en este sector se mantiene en 3.06%, ligeramente por encima de los bancos, pero aún dentro de niveles manejables.
Las financieras, en cambio, muestran un panorama más riesgoso. El saldo de préstamos de auto alcanzó $147,286,994, repartidos en 13,373 obligaciones. El saldo promedio fue de $11,014, con un crecimiento interanual de 11.12%, el más alto entre los tres sectores. Sin embargo, la morosidad llegó a 7.22%, más del triple de lo reportado por la banca, lo que refleja mayor vulnerabilidad en la capacidad de pago de sus clientes.
El contraste entre entidades financieras muestra un mercado dinámico pero heterogéneo: mientras la banca consolida el crédito automotriz como un negocio estable y de bajo riesgo, las financieras asumen mayor exposición al impago. En las cooperativas, el crecimiento es moderado y la morosidad se mantiene bajo control.
La expansión del financiamiento vehicular confirma que el automóvil continúa siendo una de las principales aspiraciones de consumo en Panamá, aunque el reto para las entidades será mantener el equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad frente a las distintas realidades de sus clientes.







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