Aprueban en primer debate proyecto del etanol en la gasolina
- Mario Andrés Muñoz

- 24 mar
- 3 min de lectura
La discusión sobre el uso de etanol en la gasolina en Panamá dio un paso clave para convertirse en ley de la República. Se aprobó en primer debate el proyecto 443 por parte de la Comisión de Comercio y Asuntos Económicos. Más allá del trámite legislativo, la propuesta abre un escenario amplio sobre cómo cambiaría el día a día del consumo de combustible en el país, desde las estaciones de servicio hasta el campo agrícola.

La iniciativa plantea modificar la Ley 42 de 2011 para introducir un elemento concreto en la rutina de los conductores: la incorporación obligatoria de bioetanol anhidro en un 10% en las gasolinas. Esto significa que, de aprobarse en su totalidad, cada tanque de gasolina de 91 o 95 octanos contendría una proporción fija de etanol, un componente que ya se utiliza en muchos países, pero que en Panamá generó un debate dividido.
Durante las sesiones de la comisión, el tema no se limitó a lo técnico. Se abordaron distintos escenarios: desde cómo responderían los vehículos a esta mezcla, hasta el impacto en el precio del combustible y la logística de distribución. La votación final, cerrada —cinco a favor y cuatro en contra— reflejó precisamente esas dudas. Mientras algunos diputados defendieron la obligatoriedad como un paso necesario hacia la modernización energética, otros expresaron reservas sobre imponer el cambio sin mayor flexibilidad.
Uno de los puntos centrales del proyecto es la prioridad al etanol producido localmente. En la práctica, esto dibuja una cadena que empieza en el campo, con cultivos destinados a generar materia prima, y termina en el surtidor de gasolina.
Los importadores y distribuidores estarían obligados a adquirir toda la producción nacional disponible, siempre que cumpla con los estándares técnicos. Para ello se requiere posibles incentivos para el agro, inversiones en plantas de producción y ajustes en la infraestructura de mezcla y almacenamiento de combustibles.
Pero el etanol en la gasolina no solo se plantea como una decisión económica. También se presenta como una herramienta frente a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo. En escenarios de alza en los combustibles fósiles, la mezcla con bioetanol podría suavizar parcialmente los costos, dependiendo de la estabilidad de la producción local.
En el plano ambiental, el uso de bioetanol introduce otro conjunto de situaciones. Se le atribuye la capacidad de reducir ciertas emisiones contaminantes, lo que lo convierte en una alternativa más limpia frente a la gasolina pura.
El presidente de la comisión, el diputado Ernesto Cedeño, destacó que el proyecto fue sometido a discusión pública mediante foros en distintas regiones del país, lo que permitió recoger opiniones diversas. Aun así, la división en la votación evidencia que el tema sigue generando posiciones encontradas.
Por su parte, desde el sector energético se insiste en que la medida podría transformar el panorama rural, generando empleo y dinamizando la economía agrícola. La expectativa es que el etanol no solo se convierta en un aditivo de la gasolina, sino en un motor de desarrollo en zonas donde tradicionalmente las oportunidades han sido limitadas.
Así, el proyecto 443 no solo propone un cambio en la composición del combustible, sino que plantea una serie de escenarios interconectados: desde el rendimiento de los vehículos hasta la estabilidad de los precios, pasando por el desarrollo agrícola y la política ambiental. Todo esto queda ahora a la espera del segundo debate, donde se definirá si Panamá da el paso hacia una gasolina con etanol como parte de su nueva normalidad energética.



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