La crisis del diésel ¿Por qué sigue subiendo si el barril de crudo ronda los $100?
El mercado mundial de los combustibles atraviesa un escenario paradójico. Mientras el barril de petróleo crudo cotiza en torno a los $105 USD (Brent) y $93 USD (WTI) —lejos de los picos de $139 USD registrados tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022—, el precio del diésel al consumidor ha alcanzado máximos históricos a nivel global.

En Estados Unidos el galón superó los $6.50 USD, mientras que en las estaciones de servicio de Panamá el litro rozó los B/. 1.530 (equivalente a $1.53 USD) en la Zona 1. La causa de esta distorsión no reside en la extracción del crudo, sino en un cuello de botella crítico en la capacidad global de refinación, conflictos geopolíticos simultáneos y la vulnerabilidad logística de los países importadores de productos terminados.
¿Por qué el diésel se dispara si el petróleo no está en máximos?
El origen de esta crisis se encuentra en la brecha entre el petróleo crudo (materia prima) y los derivados refinados (producto final). Tres factores internacionales han tensionado la oferta mundial de destilados medios:
El primer factor es la pérdida de capacidad de refinación por los conflictos bélicos. Las guerras en Europa del Este y Oriente Medio han alterado de forma drástica las rutas comerciales. Ataques con drones contra refinerías clave en Rusia redujeron sensiblemente su producción, al tiempo que las restricciones de paso en el estrecho de Ormuz limitaron las exportaciones desde el Golfo Pérsico.
También entran el juego los inventarios mundiales que han alcanzado sus en mínimos históricos. En Estados Unidos, las reservas de diésel cayeron a 107.9 millones de barriles en septiembre de 2026, el nivel más bajo registrado por la Administración de Información Energética (EIA) desde 1982. Esta escasez presiona el mercado al alza de forma sostenida.
Y por último se suman los incentivos del mercado (crack spread). El margen de ganancia por transformar crudo en diésel alcanzó niveles récord de $118.62 USD por barril. Esto obligó a las plantas procesadoras a trabajar a máxima capacidad enfocándose en el diésel, reduciendo la producción global de gasolina.
Un nuevo factor está por ponerse sobre la mesa. La amenaza de la administración estadounidense de implementar un veto temporal a las exportaciones de diésel para contener la inflación interna previo a las elecciones de medio término ha añadido mayor volatilidad a los mercados de Europa y América Latina, altamente dependientes de la producción del Golfo de México.
El talón de Aquiles de Panamá: La factura de no refinar ni una sola gota de combustible
Panamá no cuenta con refinerías activas desde el cierre definitivo de las operaciones de procesamiento en la Refinería de Bahía Las Minas en 2002. Por esta razón, el país es un importador neto que adquiere el 100% de los combustibles ya terminados (gasolinas de 91 y 95 octanos, diésel de ultra bajo azufre o ULSD y jet fuel).
Esta estructura genera dos dinámicas particulares en el mercado panameño:
El principal es un desfase en la transmisión de los precios. Los ajustes internacionales tardan entre 14 y 21 días en reflejarse en los precios máximos de venta al público regulados por la Secretaría Nacional de Energía (SNE). Cuando el petróleo crudo sube o baja en la bolsa de Nueva York, el consumidor local percibe la variación varias semanas después debido a los tiempos de embarque, almacenamiento en las Zonas Libres de Petróleo (en Colón y Panamá) y nacionalización del producto.
Y luego está la dependencia directa de EE.UU. Casi la totalidad del diésel automotriz que se distribuye en Panamá proviene de las refinerías ubicadas en la costa de Texas y Luisiana. Si estas plantas enfrentan cuellos de botella o aumentan sus costos de exportación, Panamá absorbe directamente ese incremento en su fórmula de precio de paridad.
Evolución comparativa de precios en Panamá
Período | Pico Barril Crudo | Precio Gasolina 95 (dólar por litro) | Precio Diésel ULS (dólar por litro) |
|---|---|---|---|
Marzo 2022 | Brent: ~$139 WTI: ~$130 | ~$ 1.25 | ~$ 1.26 |
Junio 2022 | Brent: $122 WTI: ~$122 | $ 1.590 (Máximo) | $ 1.392 |
Julio 2022 | Brent: ~$115 WTI: ~$105 | ~$ 1.48 | $ 1.405 |
Septiembre 2026 | Brent: ~$105 USD WTI: ~$93 USD | $ 1.384 | $ 1.530 (Récord histórico) |
A diferencia de junio de 2022, cuando la gasolina de 95 octanos lideró las alzas alcanzando B/. 1.590 por litro, el escenario de 2026 golpeó con más fuerza al sector productivo a través del diésel. El costo sin subsidio llegó a B/. 1.530 por litro (aproximadamente $5.79 USD por galón), superando la marca previa de B/. 1.405 registrada en julio de 2022.
Ante este incremento, el Gobierno Nacional activó la Resolución MEF-RES-2026-3099 para otorgar un subsidio de alivio focalizado en sectores clave (transporte de carga, público y maquinaria), fijando costos temporales de B/. 1.08 para la gasolina de 95 octanos y B/. 0.90 para el diésel por litro ($3.40 USD por galón).
Analistas de la firma Goldman Sachs advierten que la concentración extrema de las refinerías en la producción de diésel provocará un desabastecimiento progresivo de gasolina hacia el cierre del año. Al desviar insumos primarios para capturar los elevados márgenes del diésel, las reservas de gasolina han comenzado a caer un 2% interanual a nivel global, lo que anticipa un encarecimiento de la gasolina en los próximos meses.
A nivel logístico, el encarecimiento del diésel genera un efecto dominó directo sobre la cadena de distribución. Al ser el insumo principal para los camiones de carga, las embarcaciones de cabotaje y la maquinaria agrícola, cada alza en el surtidor encarece de inmediato los fletes comerciales y el trabajo en el campo.
Este incremento operativo no se queda en la carretera; termina trasladándose en cuestión de semanas al precio final de los alimentos y productos de primera necesidad en los mercados locales, presionando la inflación general.
El panorama no sugiere un alivio inmediato: la Administración de Información Energética (EIA) proyecta que las reservas globales de destilados continuarán por debajo del promedio de los últimos cinco años durante lo que resta de 2026 y gran parte de 2027.
La crisis actual demuestra que el costo del combustible no depende de forma exclusiva de las cotizaciones del petróleo crudo, sino del estado de la infraestructura de refinación a nivel global. Para Panamá, la total dependencia del mercado de importación de la costa del Golfo estadounidense deja al país expuesto a las fluctuaciones operativas e iniciativas regulatorias de Washington.
Mientras las refinerías internacionales ajustan sus líneas de producción y se resuelven los conflictos en las rutas de navegación estratégicas, los costos operativos para la flota comercial y pesada continuarán en niveles elevados.




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