Fórmula 1 2026: el regreso de los fabricantes y la apuesta de Ford Racing con Red Bull
- Benjamín Chellew

- hace 2 horas
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Hay años en los que la Fórmula 1 parece girar alrededor de un par de pilotos y una o dos escuderías, y hay otros —como 2026— en los que la atención se mueve hacia algo más grande: quién será el que construya la tecnología que domine los próximos años. La próxima temporada no solo introduce un reinicio técnico profundo; también confirma un fenómeno que venía creciendo en silencio: la F1 vuelve a ser un imán para los fabricantes. Y si hay un regreso que resume el nuevo momento del campeonato, es el de Ford de la mano de Red Bull.

Las reglas de 2026 buscan hacer las unidades de potencia más relevantes para la industria. El componente híbrido gana protagonismo con una configuración más cercana al mundo real y el campeonato se apoya en combustibles sostenibles. Esta combinación vuelve a abrir conversaciones sobre la imagen y el desarrollo tecnológico que aporta el campeonato al mercado automotriz.
Durante décadas, la Fórmula 1 ha funcionado como un campo de pruebas y plataforma de marketing para los fabricantes. En algunos ciclos fue el escenario natural de los “equipos oficiales” y los grandes programas de motores, y en otros terminó siendo una línea de gasto difícil de defender. La ola más reciente de participación OEM a gran escala se vio con fuerza en los 2000, cuando marcas como Toyota y BMW apostaron por estructuras completas y luego se retiraron al cierre de 2009, donde el retorno deportivo y la presión económica no siempre compensaban la inversión.
Ese giro se refleja en el tablero de motoristas: en 2026 habrá cinco fabricantes de unidades de potencia. Mercedes y Ferrari representan continuidad; Audi entra como nuevo constructor-motorista; Honda vuelve a escala completa; y Red Bull se suma como fabricante de unidades de potencia en alianza con Ford.

Ford + Red Bull: Más que solo un patrocinio
Ford anunció su retorno como “socio técnico estratégico” de Red Bull para desarrollar los motores de la nueva era y, más importante aún, dejó claro el alcance. Red Bull Ford proveerá unidades de potencia a Oracle Red Bull Racing y al segundo equipo (hoy Racing Bulls) desde 2026 y “al menos hasta 2030”.
En Ford lo plantean como ingeniería aplicada, no como un claim. Durante el lanzamiento en Dearborn, conversamos con Christian Hertrich, Powertrain Chief Engineer de Ford Racing, que nos explicó cómo Ford plantea que el gran aprendizaje de su alianza con Red Bull no es un eslogan, sino una filosofía de hacer todo más rápido.
Un ejemplo concreto fue el diseño de la carcasa del turbocompresor: al reorganizar el flujo de fabricación y validación, dicen que pueden probar tres alternativas en el tiempo en que antes probaban una, comprimiendo el ciclo de desarrollo. En sentido inverso, Ford actúa como apoyo técnico inmediato cuando aparece un problema, como un caso de vibración en un componente de la unidad de potencia, donde conectan rápidamente con especialistas con décadas de experiencia para plantear soluciones.

En términos de fiabilidad, Ford aporta sus estándares de producción en serie, pero eleva la exigencia al sumar a los equipos de calidad y materiales de Red Bull, acostumbrados a revisar cada componente casi “pieza por pieza”. El aporte de Ford está en la simulación y el software: el modelo del motor en un simulador driver-in-the-loop debe lograr que el piloto sienta la entrega de potencia sin retrasos y con una respuesta muy cercana a la del auto real.
Red Bull insiste en que el acuerdo con Ford es “mucho más que marketing”, y lo sostiene señalando cómo Ford ayuda a cerrar brechas de personal, aporta capacidades de manufactura avanzada y su escala de compras facilita acceso a componentes críticos del sistema eléctrico. Es decir, el retorno de Ford no se puede medir solo por la presencia de la marca, sino por el músculo industrial aplicado a la nueva unidad de potencia.
También hay un simbolismo importante. Red Bull y Ford eligieron el área de Detroit como escenario para un lanzamiento conjunto de su programa de competencias para 2026, una señal calculada para poner a la industria en primer plano.

Audi y Cadillac: dos entradas, dos estrategias
En el mismo 2026 llegan dos nombres que son importantes para el contexto de lo que está pasando en la Fórmula 1. Audi convertirá a Sauber en su equipo oficial (“works team”) y, además, entra como proveedor de motores en el nuevo ciclo, algo que la marca citó desde el anuncio inicial: más potencia eléctrica y combustibles sostenibles. En enero de 2026, la Fórmula 1 reportó incluso el primer rodaje en pista del auto de Audi rumbo a su debut, señal de que el proyecto ya está en fase operativa, no conceptual.
Cadillac, en cambio, debuta como el 11.º equipo con el respaldo de GM y TWG, pero con una hoja de ruta por etapas. La Fórmula 1 confirmó su aprobación final para 2026. En motores, el plan es pragmático: Cadillac utilizará unidades de Ferrari al inicio, mientras GM construye su propio motor, pero más importante, la infraestructura para diseñarlo y fabricarlo. Aunque comenzarán sin motor propio, GM Performance Power Units fue aprobado como proveedor a partir de 2029.
Honda, Toyota y el nuevo manual: presencia sin asumir todo el riesgo
2026 se siente como un “regreso masivo” aunque no todos entran como equipos completos. Honda ya es un actor vigente: su unidad de potencia RBPTH003 impulsó a Red Bull y Racing Bulls en 2025. Y desde 2026 cambia de escudería y será proveedor exclusivo de Aston Martin.
En el caso de Toyota Gazoo Racing, el regreso toma la forma moderna de alianza técnica, un poco a lo que está haciendo Ford Racing. Haas confirmó que, desde 2026, el equipo se llamará TGR Haas F1 Team y que el corazón del acuerdo se resume en “People, Product, Pipeline”, con desarrollo de talento y apoyo técnico-industrial.
En 2026, la F1 no solo cambia reglas, cambia el enfoque que puede tener el campeonato con la industria automotriz. Audi llega como proyecto integral; Cadillac entra por fases; Honda sostiene su presencia como proveedor con un salto a Aston Martin; Toyota escala desde una alianza; y Ford regresa con Red Bull en el lugar donde se define el futuro: la unidad de potencia.
Si esto se traduce en tecnología transferible —software, control energético, manufactura, eficiencia— el impacto termina filtrándose a productos y marketing, en el mundo y en nuestra región, aunque parezca que la F1 corre lejos.







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