Carreteras mal diseñadas y poco mantenidas elevan los riesgos por accidentes de tránsito: Cepal
- Mario Andrés Muñoz

- 1 feb
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América Latina mantiene uno de los peores desempeños en seguridad vial a nivel mundial, con altos niveles de siniestros, lesiones y muertes en el tránsito. Un documento reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advierte que la infraestructura vial es un factor determinante en esta realidad y que sus deficiencias inciden directamente tanto en la ocurrencia como en la gravedad de los accidentes.

El informe señala que la región arrastra problemas estructurales vinculados a la planificación y al mantenimiento de las vías. Carreteras con diseño obsoleto, señalización deficiente, iluminación insuficiente y superficies deterioradas aumentan el riesgo para conductores, peatones, ciclistas y motociclistas. La CEPAL subraya que mejorar estos elementos reduce de manera significativa la siniestralidad, una conclusión que coincide con los lineamientos impulsados por las Naciones Unidas en materia de seguridad vial.
La falta de inversión sostenida aparece como uno de los principales obstáculos. Según el documento, la prioridad histórica ha estado puesta en ampliar la capacidad de las vías antes que en corregir puntos peligrosos o reforzar medidas básicas de seguridad. Esta lógica, advierte la CEPAL, deja sin atención problemas cotidianos que tienen alto impacto en la prevención de accidentes, como la demarcación, las barreras de protección o la gestión de la velocidad.
Otro aspecto crítico es la manera en que se toman decisiones. El análisis indica que muchas intervenciones siguen siendo reactivas, ejecutadas después de hechos graves que generan atención pública, en lugar de responder a una gestión sistemática del riesgo. La ausencia de auditorías de seguridad vial desde las etapas tempranas de los proyectos permite que errores de diseño se incorporen a las obras y luego resulten costosos de corregir.
El documento también llama la atención sobre la desconexión entre los estándares técnicos y la realidad del tránsito en la región. Soluciones que funcionan en otros contextos no siempre ofrecen los mismos resultados en entornos donde conviven vehículos, motocicletas, bicicletas y peatones en condiciones de alta informalidad y escaso control. La CEPAL destaca que el diseño vial debe adaptarse a estas dinámicas y priorizar la protección de los usuarios más vulnerables.
En cuanto a la información disponible, el informe advierte que el subregistro de siniestros y la baja calidad de los datos dificultan una correcta priorización de intervenciones. Por ello recomienda complementar los reportes oficiales con inspecciones de campo, observación directa y herramientas técnicas que permitan identificar riesgos de forma más precisa.
La evidencia recopilada muestra que ajustes relativamente simples, como mejorar la señalización y la demarcación o corregir detalles geométricos en intersecciones, pueden reducir de manera significativa los choques. Para la CEPAL, estas acciones deben formar parte de una estrategia permanente y no de respuestas aisladas.
El mensaje central del documento es que la infraestructura vial no es un elemento neutro, sino un componente clave de la seguridad vial. Sin planificación adecuada, mantenimiento continuo y criterios de diseño centrados en las personas, la región seguirá enfrentando pérdidas humanas evitables. Convertir la infraestructura en una herramienta de prevención, concluye la CEPAL, es una condición indispensable para reducir la violencia vial en América Latina.



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