Altas temperaturas elevan el peligro dentro de los vehículos en Panamá
- Mario Andrés Muñoz
- hace 2 días
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Las altas temperaturas que se registran en Panamá no solo generan incomodidad en los desplazamientos diarios, sino que también pueden representar un serio riesgo para la salud y el bienestar de las personas dentro de un automóvil, especialmente para los niños, los adultos mayores y las mascotas.

Emeline Velarde, especialista en seguridad vial y transporte seguro de niños, advirtió que el calor extremo exige cambios en los hábitos de los conductores y mayores medidas de prevención antes de abordar un vehículo.
“En Panamá estamos viviendo temperaturas demasiado elevadas y a veces pensamos que la única incomodidad que tenemos es el calor. Sin embargo, el calor extremo representa un riesgo importante para la salud de las personas, especialmente de los niños, de las mascotas y de las personas mayores”, Emeline Velarde Car Seat Clinic
La especialista señaló que las altas temperaturas también pueden afectar el funcionamiento de los vehículos y obligan a adoptar medidas sencillas para hacer más seguros los desplazamientos cotidianos. A diferencia de otros países, donde los episodios de calor se concentran en determinadas estaciones, en Panamá las temperaturas elevadas pueden presentarse durante gran parte del año.
Velarde indicó que las condiciones climáticas han cambiado en comparación con las registradas hace 15 o 20 años, cuando era posible caminar por las calles o circular en automóvil con temperaturas más soportables. Actualmente, el uso permanente del aire acondicionado se ha convertido en una necesidad para la mayoría de los conductores.
Uno de los principales peligros se presenta cuando el automóvil permanece estacionado directamente bajo el sol. Aunque la temperatura exterior se encuentre entre 34 y 35 grados, el interior del vehículo puede alcanzar entre 50 y 70 grados en pocos minutos.
El nivel de calentamiento puede variar dependiendo del color del automóvil, la intensidad de la radiación solar, el tiempo de exposición y si las ventanas permanecen completamente cerradas o ligeramente abiertas. En estas condiciones, el habitáculo puede comportarse como un horno y poner en riesgo a las personas que ingresen de manera inmediata.
Ante esta situación, Velarde recomendó estacionar el automóvil bajo techo o buscar espacios con sombra, como zonas próximas a árboles, con el propósito de reducir la rapidez con la que aumenta la temperatura interna.
También aconsejó utilizar parasoles en el parabrisas delantero para limitar la entrada directa de los rayos solares y evitar que el tablero, el volante, los asientos y otras partes del vehículo alcancen temperaturas extremas.
Otra de las recomendaciones consiste en abrir las puertas durante algunos segundos antes de ingresar. Esta acción permite que parte del aire caliente acumulado salga del habitáculo. Posteriormente, es conveniente bajar las ventanas durante los primeros minutos y encender el aire acondicionado para acelerar la renovación del aire y reducir progresivamente la temperatura.
"A veces, en el apuro del día a día, nos subimos al automóvil, cerramos las puertas y encendemos el vehículo. Es bueno abrir las puertas, aunque sea durante unos segundos, para que el automóvil se ventile", manifestó la especialista.
Velarde explicó que encender inmediatamente el aire acondicionado con todas las ventanas cerradas no permite que el aire caliente acumulado salga con rapidez. Por ello, recomendó mantener inicialmente las ventanas abiertas y luego cerrarlas cuando el sistema de climatización haya comenzado a enfriar el habitáculo.
En el caso de las familias que transportan niños, la especialista enfatizó que los adultos deben ingresar primero al vehículo y verificar las condiciones internas antes de permitir que los menores ocupen sus asientos.
Incluso un minuto de ventilación puede reducir considerablemente la sensación de calor y disminuir el riesgo de quemaduras o molestias. No solo el aire alcanza temperaturas elevadas, sino también los objetos y superficies que permanecen dentro del automóvil.
Las hebillas de los cinturones de seguridad, las sillas infantiles, los asientos, el tablero, el volante y otras piezas pueden provocar quemaduras en la piel de los niños. Por esta razón, deben tocarse y revisarse antes de sentar o asegurar al menor.
“Tenemos que comprobar que el niño realmente puede entrar al automóvil sin sufrir una quemadura o una molestia por todo lo que se calienta dentro del vehículo”, señaló Velarde.
Las altas temperaturas también obligan a prestar atención a la hidratación. Los ocupantes deben consumir agua con frecuencia, especialmente durante desplazamientos prolongados, y evitar permanecer por largos periodos dentro de un automóvil estacionado, incluso cuando las ventanas estén parcialmente abiertas.
Los niños, las personas mayores y las mascotas son especialmente vulnerables porque pueden deshidratarse o sufrir golpes de calor con mayor rapidez. En ningún caso deben permanecer solos dentro de un vehículo cerrado, aunque la ausencia del conductor sea por pocos minutos.
Durante la entrevista, Velarde también abordó la importancia de los sistemas de retención infantil. Consideró que Panamá ha registrado avances en la conciencia sobre el traslado seguro de niños, aunque todavía existen importantes desafíos.
Según explicó, hace una década el conocimiento sobre las sillas infantiles y los mecanismos adecuados para sujetar a los menores era considerablemente menor. Actualmente existen más consultas, información en redes sociales y familias interesadas en conocer la forma correcta de transportar a sus hijos.
La especialista recordó que los niños deben viajar en un sistema de retención infantil adecuado a su edad, peso y estatura, pues representa la principal protección ante una colisión, un frenado repentino o cualquier otro incidente vial.
“Los niños tienen que viajar en un sistema de retención infantil porque es la única manera de que vayan seguros y puedan sobrevivir en un accidente”, afirmó.
Aunque existe una mayor conciencia, Velarde reconoció que todavía se observan niños transportados sin protección, en brazos de adultos, en los asientos delanteros o sin el cinturón correspondiente. Estas prácticas aumentan considerablemente el riesgo de lesiones graves o fallecimientos en caso de una colisión.
La combinación entre las elevadas temperaturas, los desplazamientos diarios y la necesidad de movilizar a niños y personas vulnerables obliga a las familias a incorporar nuevas rutinas de seguridad. Ventilar el automóvil, revisar las superficies, utilizar correctamente el aire acondicionado y asegurar a los menores en sillas infantiles son acciones sencillas que pueden evitar emergencias.
Para Velarde, estas medidas ya no deben considerarse opcionales en un país con temperaturas elevadas durante gran parte del año, sino hábitos permanentes destinados a proteger la salud y la vida de todos los ocupantes del vehículo.