Mercedes apuesta por la funcionalidad en el nuevo VLE eléctrico
- Mario Andrés Muñoz

- hace 4 horas
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Mercedes-Benz lanza un modelo que divide opiniones. No destaca por una línea elegante pero sí es una furgoneta eléctrica funcional y espaciosa para ocho pasajeros que, por ahora solo,, está disponible en algunos mercados (Alemania, Gran Bretaña, Irlanda, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos). ¿Llegará a América Latina?

Mercedes‑Benz inaugura una nueva era con el VLE: un gran sedán eléctrico que aspira a combinar lo mejor de dos mundos y busca ser versátil y confortable en un vehículo de gran tamaño. El VLE no pretende ser solo una furgoneta eléctrica; quiere ser al mismo tiempo un sedán por su suspensión y manejo, y un minivan por su amplitud y flexibilidad, pensado para llevar hasta ocho personas con una experiencia a bordo de primer nivel.
El VLE aterriza sobre la primera arquitectura modular, flexible y escalable diseñada específicamente para furgonetas de la marca, lo que le permite adoptar soluciones estéticas y aerodinámicas inéditas: silueta baja, coeficiente de arrastre de 0,25 y una presencia frontal que mezcla elegancia y modernidad.
Esa plataforma es la columna vertebral de un vehículo que promete más de 700 kilómetros de autonomía WLTP en su versión inicial y una recarga ultrarrápida gracias a la tecnología de 800 voltios: en condiciones óptimas puede recuperar hasta 355 kilómetros en apenas 15 minutos.

La comodidad se siente desde el primer paso. Un nuevo AIRMATIC con control de nivel proporciona una suspensión neumática que suaviza la marcha y reduce la resistencia aerodinámica; la sensación es la de viajar en una limusina que flota sobre el asfalto. La dirección trasera con hasta siete grados de giro convierte al VLE en sorprendentemente ágil para su tamaño: un radio de giro de solo 10,9 metros permite maniobrar con facilidad en ciudad y en aparcamientos estrechos, sin renunciar a la estabilidad en autopista.
El interior marca una clara diferencia. El diseño potencia la sensación de “bienvenido a casa” con un techo panorámico Sky View, iluminación ambiental envolvente y un espacio que puede configurarse desde cinco hasta ocho asientos. Los asientos son nuevas piezas de ingeniería: existen variantes manuales y eléctricas, y el tope de gama, Grand Comfort, incluye almohada adicional, carga inalámbrica, soporte lumbar con masaje y soporte para la pantorrilla. El concepto Roll & Go permite mover, bloquear o incluso retirar los asientos manuales sobre cuatro ruedas; y la función Espacio Remoto Variable Trasero orquesta ese movimiento eléctricamente, como un “ballet” de asientos controlable por app.
La oferta no es única: Mercedes-Benz concibe al VLE como una familia extensa. Habrá configuraciones pensadas para familias, clientes de ocio con necesidades deportivas o de transporte de equipo voluminoso, y variantes orientadas a lanzaderas premium. La capacidad de remolque de hasta 2,5 toneladas y la posibilidad de eliminar asientos para alcanzar hasta 4.078 litros de volumen disponible lo convierten en un cambiaformas fiable tanto en ciudad como fuera de ella.

El capítulo tecnológico también es central. El VLE integra la última versión de MB. OS y un MBUX que, en la parte trasera, propone la experiencia MBUX Rear Space: una pantalla panorámica retráctil de 79 centímetros con resolución 8K, función de pantalla dividida y cámara integrada de ocho megapíxeles. Junto a un sistema de sonido Burmester® 3D opcional y una colección creciente de aplicaciones, el habitáculo puede transformarse en cine, oficina o sala de juegos. La cabina delantera no se queda atrás: la opcional MBUX Superscreen agrupa tres pantallas bajo una superficie de cristal para conductor, central y pasajero.
En materia de propulsión, el VLE 300 será la puerta de entrada con una unidad de 203 kW y una eficiencia batería-rueda del 93 por ciento; la versión VLE 400 4MATIC llevará la potencia por encima de los 300 kW y acelerará notablemente más. La electrónica de potencia recurre a inversores de carburo de silicio y una novedosa Unidad de Desconexión (DCU) para activar el motor trasero solo cuando se necesita, optimizando consumo y tracción. A futuro llegarán variantes con baterías LFP de 80 kWh para ampliar la gama.
La seguridad y la asistencia al conductor se apoyan en una amplia dotación de sensores y sistemas: diez cámaras, cinco radares, doce sensores ultrasónicos y un ordenador central refrigerado por agua que facilita actualizaciones OTA. Entre las ayudas figuran la Asistencia de Distancia DISTRONIC y un Asistente de Cambio de Carril revolucionario que permite delegar maniobras en determinados escenarios. PRE-SAFE® y una celda de pasajeros rígida completan un paquete orientado a minimizar riesgos.
Las posibilidades de personalización son ingentes: múltiples líneas de equipamiento, paquetes opcionales y consolas centrales con funciones que van desde enfriado de compartimentos hasta desinfección UV y generadores de fragancias. Así, cada VLE puede adaptarse a un estilo de vida concreto, ya sea el del viajero ejecutivo, la familia numerosa o el aficionado al deporte outdoor.

La presentación del VLE llega en un año de celebración para la marca, en el que se reivindican 140 años de innovación. Como dijo Ola Källenius, este modelo “marca el siguiente hito importante en nuestra exitosa historia automovilística”, y para Thomas Klein representa “el comienzo de una nueva era” gracias a su mezcla de versatilidad, confort y tecnología.
El nuevo VLE no es solo un experimento: es la primera muestra tangible de una arquitectura pensada para la próxima generación de furgonetas premium. Desde trayectos largos entre ciudades como Stuttgart y Rome hasta viajes familiares o servicios de lanzadera exclusivos, Mercedes-Benz propone con el VLE una solución que promete eficiencia, confort y una experiencia digital sin precedentes. Queda por ver cómo responderá el mercado, pero la apuesta es clara: reinventar la gran limusina para la era eléctrica.



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