Freelander 8: El SUV híbrido con tecnología Chery y nombre de Land Rover
- Benjamín Chellew

- hace 2 días
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El mítico nombre Freelander regresa a la escena automotriz, pero ya no como un modelo de entrada, sino como una marca independiente. Su desarrollado se logra mediante la alianza entre Chery y Jaguar Land Rover (JLR), y su primer modelo es el nuevo Freelander 8.

Esta nueva propuesta combina la herencia de diseño del fabricante británico con la infraestructura tecnológica y la cadena de suministro avanzadas del gigante chino. El vehículo busca conquistar el mercado chino en la segunda mitad de 2026, para posteriormente iniciar su expansión hacia regiones clave como Medio Oriente, Oceanía y Europa.
Más de 5 metros: El imponente diseño del Freelander 8
El lenguaje estético del Freelander 8 estuvo bajo la dirección de Phil Simmons, reconocido diseñador con amplia trayectoria en Land Rover. La carrocería adopta proporciones cuadradas y robustas que rinden homenaje al modelo original de 1997, incorporando elementos icónicos como el pilar C con la característica ventana triangular y un capó de doble relieve.
En términos de tamaño, el Freelander 8 es enorme. Mide 5,11 metros de largo (ampliable a 5,18 mediante un paquete opcional exterior), 2,05 de ancho y 1,89 de alto, acompañados por una generosa distancia entre ejes de 3,04 metros. Su peso bruto total alcanza los 3,495 kg y ofrece una capacidad de remolque de hasta 2,000 kg.

Así combina el Freelander 8 la eficiencia EREV con la capacidad 4x4
Bajo el capó, el Freelander 8 utiliza un sistema eléctrico de rango extendido (EREV). Para esto cuenta con un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1.5 litros turbocargado que produce 154 hp (115 kW), cuya función exclusiva es actuar como generador de energía para recargar el paquete de baterías.
El almacenamiento está a cargo de una batería NMC de la familia CATL Freevoy con una capacidad de 60.33 kWh. Esta le otorga una autonomía 100% eléctrica de hasta 221 km bajo el ciclo de homologación WLTC. Además, su arquitectura de 800V es compatible con sistemas de carga ultra rápida de hasta 350 kW de potencia.
Para mantener las capacidades dignas de su legado fuera del pavimento, el modelo incorpora el sistema de gestión de terreno i-ATS, suspensión neumática de doble cámara y un sistema de tracción con bloqueo de diferencial.

La cabina del Freelander 8 destaca por un despliegue tecnológico sin precedentes en su categoría. El tablero integra una pantalla panorámica de 46.3 pulgadas con resolución 8K y 1.2 metros de ancho, complementada por una pantalla táctil central de 15.6 pulgadas operada por el procesador Qualcomm Snapdragon 8397.
A pesar de la alta digitalización, el diseño conserva mandos físicos para funciones clave, destacando selectores flotantes de cristal óptico K9. La configuración interior ofrece espacio para 6 pasajeros en disposición 2+2+2, donde la segunda fila incluye asientos Zero-Gravity con calefacción, ventilación y masaje.
Como la propuesta tecnológica era un punto importante, este SUV integra la plataforma Huawei Qiankun ADS equipada con un sensor LiDAR de 896 canales. Asimismo, estrena el sistema Super Intelligent Valet Parking (SIVP), que permite gestionar de forma remota las maniobras de estacionamiento y recogida del vehículo mediante una aplicación móvil.

Aunque Jaguar Land Rover aporta el sello de diseño y la nostalgia de un nombre que fue un ícono desde su llegada al mercado en 1997, la realidad es muy distinta: el Freelander 8 es, en esencia, un producto de ingeniería y manufactura 100% china.
Desde su plataforma de origen Chery y su batería CATL, hasta la asistencia a la conducción firmada por Huawei y su producción en la planta de Changshu, la influencia británica se limita al apartado estético. Esta estrategia demuestra la prisa de las marcas tradicionales por apoyarse en el músculo tecnológico chino, aunque a costa de diluir la herencia que definió a Land Rover durante décadas.


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