Estudio propone índice para comparar la seguridad de los vehículos vendidos en Panamá
Una investigación académica desarrolló un Índice Comparativo de Seguridad Vehicular (ICS) para medir, en una escala de 0 a 100, el nivel de seguridad de los automóviles comercializados en Panamá y facilitar que los consumidores puedan comparar modelos con criterios más allá del precio, diseño, consumo o tecnología.

El estudio, titulado “Índice Comparativo de Seguridad Vehicular y su relación con la Siniestralidad en Panamá”, partió de una limitación existente en el mercado local: no hay una métrica estandarizada que permita comparar de manera integral la seguridad de los vehículos disponibles en el país. Además, las estadísticas nacionales sobre siniestralidad clasifican los vehículos principalmente por tipología y no de forma sistemática por marca y modelo.
Para construir el índice, la investigación utilizó información pública de la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) de Estados Unidos, Latin NCAP y estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) de Panamá. La base principal analizada contenía 11,776 registros, 128 variables y datos históricos entre 2011 y 2026.
El ICS combina tres dimensiones de seguridad: activa, pasiva y estructural. La seguridad activa incluye sistemas destinados a prevenir accidentes, como control electrónico de estabilidad, frenado automático de emergencia, advertencia de colisión frontal y alerta de salida de carril. La seguridad pasiva comprende airbags, cinturones y otros elementos destinados a reducir las consecuencias de un impacto, mientras que la dimensión estructural considera resultados de pruebas de choque frontal, lateral y de vuelco.
La metodología asignó una ponderación de 50 % a la seguridad activa, 20 % a la seguridad pasiva y 30 % a la seguridad estructural. De esta forma, cada vehículo puede recibir una puntuación general entre cero y 100 puntos.
Para llevar el modelo al mercado panameño, los investigadores elaboraron una base con vehículos ofrecidos por concesionarios oficiales ubicados en la provincia de Panamá. La muestra incluyó 17 concesionarios y marcas, y permitió identificar 382 modelos comercializados localmente que contaban con información suficiente en las bases internacionales para calcular el índice.
Los resultados muestran una mejora en la seguridad de los vehículos analizados a partir de 2023, impulsada por una mayor presencia de tecnologías como el control electrónico de estabilidad y el frenado automático de emergencia.
Sin embargo, las diferencias entre modelos continúan siendo importantes. La investigación identificó vehículos con puntuaciones inferiores a 40 puntos, mientras otros superaban los 80, incluso dentro de segmentos recientes del mercado.
Uno de los conceptos planteados por el estudio es el denominado “riesgo importado”. Según la clasificación construida con el ICS, el 26 % de los vehículos analizados se ubicó en una categoría de riesgo bajo, el 36 % en riesgo medio y alrededor del 38 % en riesgo alto.
El análisis también buscó establecer una relación exploratoria entre el nivel de seguridad de los vehículos y los accidentes fatales registrados en Panamá. Para ello se utilizaron datos del INEC correspondientes al periodo 2018-2024, que abarcaron 2,728 accidentes con víctimas fatales.
Los sedanes y coupés concentraron aproximadamente el 52 % de los accidentes fatales analizados y registraron un ICS promedio cercano a 64.6 puntos. Las SUV y crossover obtuvieron un promedio de 62.66 puntos, mientras que las pick-up y doble cabina alcanzaron 55.10 puntos y representaron aproximadamente el 21 % de las fatalidades.
Los autores advierten que estos resultados no permiten establecer que un determinado nivel del índice cause una mayor o menor cantidad de accidentes. Factores como la cantidad de vehículos en circulación, el comportamiento del conductor, la exposición, las condiciones de las vías y la velocidad también influyen en la siniestralidad.
La investigación también señala que, durante la revisión del marco normativo panameño, no se identificó una norma nacional que establezca un nivel mínimo integral de seguridad activa, pasiva y estructural comparable con esquemas de homologación utilizados en otros mercados.
El estudio plantea que disponer de información comparable puede ayudar al consumidor a incorporar la seguridad dentro de sus decisiones de compra. Conocer si un vehículo cuenta con control electrónico de estabilidad, frenado automático de emergencia, airbags adecuados y buenos resultados en pruebas de impacto podría evaluarse con la misma atención que actualmente reciben el precio, consumo de combustible, mantenimiento o financiamiento.
El Índice Comparativo de Seguridad fue desarrollado como parte de una investigación académica y sus autores consideran que "podría ampliarse en el futuro incorporando información más detallada por marca y modelo involucrado en accidentes, kilometraje, velocidad, densidad vial y ubicación de los siniestros".




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