El "mea culpa" de Infiniti; Espinosa admite errores y habla del plan de rescate para la marca
- Benjamín Chellew

- hace 5 horas
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En un ejercicio de honestidad poco común en la cúpula de la industria, Iván Espinosa, CEO de Nissan, ha reconocido que la marca Infiniti atravesó un periodo de decisiones erráticas. Tras años de ventas a la baja y una salida estrepitosa del mercado europeo, la firma premium japonesa finalmente admite que intentó correr antes de caminar.

La estrategia, descrita por el directivo como una "apuesta arriesgada", dejó a la marca en una posición vulnerable. Sin embargo, el reconocimiento de estos fallos marca el inicio de una reestructuración profunda que promete devolverle la relevancia mediante una gama más coherente y el aprovechamiento inteligente de las sinergias del grupo.
El principal error identificado por Espinosa fue el desarrollo de arquitecturas dedicadas y exclusivas para Infiniti. Modelos como el QX50 y el QX55 utilizaron plataformas que no se compartían con el resto de la alianza Nissan-Renault-Mitsubishi, lo que disparó los costos de desarrollo sin tener el volumen de ventas necesario para amortizarlos.
"Cometimos muchos errores. Hicimos una apuesta arriesgada al desarrollar una arquitectura específica cuando los volúmenes no estaban ahí", admitió Espinosa.
A esto se sumó la meta poco realista de alcanzar los 8 millones de ventas globales anuales para el grupo Nissan. Al no materializarse estas cifras, la inversión en Infiniti se detuvo, dejando a la marca con una gama envejecida frente a rivales alemanes y estadounidenses que renovaban sus productos con una regularidad metódica.
La nueva hoja de ruta: Diferenciación inteligente
La solución de Nissan no es abandonar Infiniti, sino integrarla mejor. El nuevo plan estratégico, reducirá el número de plataformas globales a solo siete para el año 2035. Infiniti volverá a sus raíces, compartiendo bases con modelos de Nissan pero con una "diferenciación inteligente".

Esta diferenciación se centrará en tres pilares como el uso de tecnología exclusiva que incluirían sistemas de infoentretenimiento y asistencias de conducción de mayor nivel. Una Una estética premium que se aleje visualmente de los modelos masivos y finalmente la experiencia del usuario que va desde materiales de mayor calidad hasta un servicio al cliente superior.
Un ejemplo claro es el nuevo QX65, un crossover con aires de coupé que, aunque compartirá plataforma con el Nissan Pathfinder, ofrecerá una configuración de cinco plazas y un diseño mucho más agresivo para competir en el segmento de lujo.
Para que Infiniti vuelva a crecer, la marca estima que necesita al menos cinco modelos base. El plan actual es aún más ambicioso: siete vehículos en total para finales de la década. Esta ofensiva de producto incluye tres SUVs electrificados y el regreso de un ícono emocional para los entusiastas, un sedán que sería el sucesor del Q50.
Esta última revelación ha llamado la atención de los puristas, que pedían una berlina de alto rendimiento basada en el nuevo Nissan Skyline. De lo poco que se sabe, se ha confirmado que este modelo contará con un motor V6 Twin-Turbo, con tracción trasera y la opción de transmisión manual.
El futuro portafolio de Infiniti
Modelo | Tipo de Propulsión | Segmento |
QX80 | V6 / Híbrido | Full-size SUV |
QX65 | Gasolina / Híbrido | Mid-size Coupe SUV |
Sedán Skyline | V6 Biturbo | Performance Sedan |
Nuevo SUV Mediano | Híbrido | Compact SUV |
2 SUVs de Chasis | Híbrido (V6) | Body-on-frame SUV |
¿Es suficiente para recuperar el terreno perdido?
Infiniti no busca saltar al primer puesto de ventas de la noche a la mañana. El objetivo actual es la coherencia. Al centrarse en mercados clave como Norteamérica, China y Medio Oriente, y dejar de lado las arquitectura 'exclusivas' en favor de híbridos potentes y motores V6 refinados, la marca busca recuperar la confianza del cliente premium.
La transición hacia la electrificación total será gradual. A diferencia de otros fabricantes que apostaron todo a los EV, Infiniti priorizará los sistemas híbridos para adaptarse a la realidad de la infraestructura global, demostrando que han aprendido la lección sobre las "apuestas arriesgadas" del pasado.



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