Acuerdo UE-Mercosur redefine la industria automotriz
- Mario Andrés Muñoz

- hace 11 minutos
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La firma del acuerdo entre la Unión Europea y el bloque Mercosur, suscrita el 17 de enero pasado, crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y promete eliminar de forma progresiva aranceles que antes llegaban hasta el 35% sobre vehículos y piezas, con plazos de desgravación largos para mitigar impactos.

El pacto abre oportunidades para que fabricantes europeos aumenten exportaciones y fortalezcan cadenas de suministro —incluyendo acceso a materias primas críticas—, pero también expone a las industrias locales sudamericanas a una competencia más intensa que exigirá modernización productiva. La industria automovilística europea constituye un sector esencial para nuestra economía, pues genera 13 millones de empleos y representa el 7 % del PIB de la UE.
La apertura arancelaria abarata los autos y componentes europeos hacia Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, y puede traducirse en un aumento sostenido de ventas desde la UE hacia la región durante la próxima década; el efecto real dependerá de la ratificación legislativa y de los calendarios de eliminación de aranceles.
Al mismo tiempo, la posibilidad de asegurar suministros de metales y materias primas desde Mercosur refuerza la cadena de valor europea, sobre todo en la transición hacia vehículos eléctricos.
Brasil, principal mercado y centro productivo del Mercosur, produjo cerca de 2.55 millones de vehículos en 2024, recuperando terreno tras la crisis y mostrando crecimiento interanual; esa escala productiva le da cierto margen para competir, pero la llegada de modelos europeos más baratos pondrá presión sobre la industria doméstica y la red de proveedores locales si no se acelera la inversión y la innovación.
El mercado brasileño también será clave para la adopción de vehículos eléctricos en Sudamérica, aunque la electrificación aún representa una fracción pequeña del parque total.
Argentina, con una industria automotriz más pequeña pero relevante para la región, registró una producción de alrededor de 500 mil vehículos al año; su tejido fabril y de autopartes puede verse afectado por un aumento de importaciones competitivas, lo que exigirá políticas de apoyo, mayor integración regional y esfuerzos por agregar valor local para sostener el empleo y la cadena productiva. La apertura puede, sin embargo, atraer inversiones externas que modernicen plantas y fomenten exportaciones especializadas.
Alemania, como pilar industrial de la UE, mantiene una capacidad de producción y exportación muy significativa —el sector automotor alemán entregó casi 3,2 millones de coches fabricados en 2024— y ve en el acuerdo una oportunidad para ampliar ventas a Mercosur, incluyendo una oferta creciente de vehículos electrificados que puede acelerar la transición en Sudamérica.
Para la industria germana, el reto será equilibrar competitividad internacional, política industrial (subsidios a EV, redes de carga) y cadenas de suministro resilientes.
España destaca en el mapa europeo como un importante centro de fabricación y adopción de vehículos eléctricos: el sector aportó cerca de 39.8 mil millones a la economía en 2024 y las ventas de BEV crecieron ese año, lo que sitúa a la industria española en una posición favorable para aprovechar nuevas ventanas de exportación hacia Mercosur, especialmente en segmentos de valor añadido y componentes electrónicos.
La combinación de parques industriales competitivos y una transición gradual hacia la electromovilidad puede permitir a España captar parte del crecimiento comercial derivado del acuerdo.
El acuerdo UE-Mercosur abre una doble vía: oportunidades claras para los exportadores y proveedores europeos —con potencial de aumento de ventas y acceso a insumos— y una llamada a la transformación para las industrias automotrices de Brasil y Argentina, que deben acelerar su modernización para competir.
Los analistas señalan que la materialización de estos efectos dependerá de la ratificación, de los tiempos de eliminación arancelaria y de las políticas industriales y comerciales que adopten cada país.







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