GWM expande su imperio industrial en Sudamérica con una segunda fábrica en Brasil
- Benjamín Chellew

- 2 mar
- 3 Min. de lectura
El grupo automotriz chino Great Wall Motor (GWM) quiere convertirse en un jugador dominante en el tablero industrial de Latinoamérica. Con el anuncio oficial de su segunda planta en Brasil, ubicada en Aracruz, Espírito Santo, la marca no solo busca satisfacer la demanda interna del gigante sudamericano, sino consolidar un hub de exportación regional.

Esta nueva instalación representa un salto cuantitativo y cualitativo. Al sumar una capacidad de 200,000 vehículos anuales, GWM cuadruplicará el volumen de su planta actual en Iracemápolis. Para los consumidores en países como México, Colombia y Chile, esto se traduce en una mayor disponibilidad de modelos y, potencialmente, precios más competitivos gracias a los acuerdos comerciales regionales.
La elección de Aracruz, en el estado de Espírito Santo, no es casualidad. La ubicación estratégica ofrece acceso directo a complejos portuarios clave, facilitando la logística hacia otros mercados de América Latina. La inversión total del grupo en el país alcanzará los 10,000 millones de reales (aprox. 1,850 millones de dólares) para el año 2032.
A diferencia de otros esquemas de ensamblaje simple, esta planta será un complejo integral. Contará con áreas de estampado, soldadura, pintura y líneas de montaje final de última generación. Según Ricardo Bastos, director de Relaciones Institucionales de la marca, el objetivo es alcanzar un alto índice de nacionalización de componentes, reduciendo la dependencia de suministros desde Asia.

La piedra angular de la expansión industrial de la marca es la planta de Iracemápolis, São Paulo, inaugurada oficialmente el 16 de agosto de 2025 en una ceremonia encabezada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Estas instalaciones, adquiridas al Grupo Daimler y transformadas en un centro de manufactura inteligente, iniciaron operaciones con la salida de la primera unidad del Haval H6 GT.
Con una capacidad de producción que escalará de 20,000 a 50,000 vehículos anuales, esta fábrica es el primer paso de GWM para abastecer a la región, produciendo modelos clave como el Haval H9 y la pickup Poer P30, además de soportar plataformas híbridas (HEV), híbridas enchufables (PHEV) y diésel.
¿Qué veremos salir de Aracruz?
La planta de Aracruz se centrará en plataformas electrificadas. Las aspiraciones de GWM para sus motorizaciones híbridas (HEV) y versiones enchufables (PHEV) son ambiciosas. Se espera que los vehículos producidos adopten configuraciones de potencia que van desde los 230 hp (171 kW) hasta los 430 hp (321 kW) en sus versiones más prestacionales.
En cuanto al torque, los modelos de rango medio y alto generarán entre 411 Nm (42 kgmf) y 765 Nm (78 kgmf). Estas cifras permiten aceleraciones de 0 a 100 km/h en rangos de entre 7.2 y 4.8 segundos, dependiendo de la configuración del tren motriz. Además, se mantendrá el enfoque en la autonomía eléctrica de sus PHEV, que prometen hasta 200 km en modo puramente eléctrico.
Entre los rumores más fuertes, se anticipa la llegada de un SUV compacto más accesible que el actual Haval H6, y posiblemente una pickup de menores dimensiones para competir en el segmento de las camionetas compactas como el futuro Volkswagen Tukan y líder en ventas del segmento, el RAM 1000 (Fiat Toro), un nicho que ha explotado en popularidad en mercados como México y Brasil.
Actualmente, gran parte de la oferta de GWM llega importada directamente de China. Al tener una base de producción masiva en Brasil con capacidad de 200,000 unidades, los tiempos de entrega se reducirán drásticamente y la estabilidad de precios mejorará ante las fluctuaciones de los fletes transoceánicos.
El impacto no es solo comercial, sino estructural: se generarán 3,000 empleos directos y hasta 10,000 indirectos, fortaleciendo la cadena de proveedores locales.



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