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  • Foto del escritorBenjamín Chellew

El litio, el oro blanco de la movilidad eléctrica enfrenta nuevos desafíos

Actualizado: 12 feb



El litio es un elemento químico que se encuentra principalmente en salares y rocas. Es el metal más ligero y tiene propiedades que lo hacen ideal para almacenar energía eléctrica. Por eso, es un componente esencial para las baterías de iones de litio, que se usan en todo tipo de dispositivos electrónicos y, cada vez más, en los vehículos eléctricos.


La transición hacia una movilidad más sostenible y menos dependiente de los combustibles fósiles ha impulsado la demanda de litio en los últimos años. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el número de vehículos eléctricos en el mundo pasó de 3.2 millones en 2019 a 10.9 millones en 2020, y se espera que alcance los 145 millones en 2030. Esto supone un aumento exponencial de la necesidad de baterías y, por tanto, de litio.



Un mercado en auge y con desafíos


La oferta de litio, sin embargo, no ha podido seguir el ritmo de la demanda. Los principales países productores de este metal son Australia, Chile y China, que concentran el 85% de la producción mundial. Estos países han enfrentado diversos desafíos para aumentar su capacidad extractiva y procesadora, como las restricciones ambientales, las tensiones geopolíticas, la falta de infraestructura y la competencia por el acceso a los recursos.


Estos factores han provocado una escasez de litio en el mercado y una subida de sus precios. Según datos de Trading Economics, el precio del litio se ha multiplicado trece veces desde 2017 hasta 2023, pasando de unos 32,970 dólares por tonelada a casi 428,500 dólares por tonelada. El pico máximo se alcanzó a finales de 2022, cuando cada tonelada se situaba en torno a unos 631,900 dólares.


Esta tendencia al alza ha tenido un impacto significativo en la industria automotriz, que busca reducir los costes y mejorar la eficiencia de las baterías para hacer más competitivos sus vehículos eléctricos. Algunas empresas han optado por diversificar sus fuentes de suministro y asegurar contratos a largo plazo con los proveedores de litio. Otras han decidido invertir directamente en la exploración y explotación minera de este metal o en el desarrollo de tecnologías alternativas que reduzcan su dependencia del litio.


Un futuro incierto pero prometedor


Las previsiones sobre el futuro del mercado del litio son inciertas pero prometedoras. Por un lado, se espera que la demanda siga creciendo a medida que aumente la penetración de los vehículos eléctricos en el mercado global y que se desarrollen nuevas aplicaciones para las baterías, como el almacenamiento de energía renovable o las redes inteligentes.


Por otro lado, se prevé que la oferta también se incremente gracias a las inversiones realizadas por los actores del sector para ampliar su capacidad productiva y mejorar su eficiencia. Además, se anticipa que surgirán nuevos actores en el mercado, como Argentina, Bolivia o Europa, que cuentan con importantes reservas de litio y buscan aprovechar su potencial.


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